
Internet, webs, portales, blogs, facebook, twitter... Cientos de herramientas para comunicar, compartir puntos de vista, acercar o vender las excelencias de un producto... Como usuarios de la red, cada vez queremos más. Lo queremos todo y lo queremos ya. ¡La red ofrece tanto!
Queremos comprar en tiempo real, sentir la cuenta atrás y terminar la compra diciendo: "¡Sí, me lo he llevado yo!. Ahí están ebay, theshoppingclub, buyvip y cientos de miles de sitios, paraíso terrenal de los compradores compulsivos, buscadores de gangas o simplemente personas que literalmente no tienen ni tiempo de ir al hipermercado.
Lo confieso, yo misma procuro ir cada vez menos físicamente al "súper". Soy de las que cuando termino de hacer la compra sin hacer cola ante el departamento de charcutería; sin esperar durante x minutos - que se hacen eternos- ante la caja registradora grito para mis adentros: "¡Viva Eroski online!". Y ya ni te cuento cuando ni siquiera tengo que cargar el maletero del coche con decenas de bolsas, pensando en que en cuestión de minutos las voy a tener que descargar de nuevo, herniarme hasta la cocina de mi casa... Me canso sólo de pensarlo.
Y me pregunto, ¿qué subyace bajo tanta alegría ante un acto tan prosaico como el abastecimiento de la despensa del hogar vía Internet? ¡Que he ahorrado tiempo! Sí, señores, el bien más escaso que tenemos en esta sociedad de consumo, de prisas, de acumulación de bienes es algo intangible e inabarcable: el tiempo.
Hoy más que nunca, el tiempo es oro. Si queremos que se nos vea, que se nos lea y se nos conozca; en definitiva, si queremos publicitarnos, el espacio ya no es un problema. La burbuja espacial, esa por la que aparecer en una página de periódico costaba su módulo en oro, ha explotado. En Internet, lo importante ya no es el espacio sino el tiempo.
La dimensión temporal lo inunda todo. El tiempo marca la actividad periodística, publicitaria y empresarial. Es una exigencia en la utilización de las herramientas de Internet. La periodicidad ha desaparecido. Lo importante es el tiempo real.
Ser los primeros en publicar algo (scoop), tener la exclusiva, ha sido siempre una obsesión periodística. Antes de que existiera la comunicación online, los editores debían esperar a la próxima fecha de publicación para lanzar su noticia a la opinión pública. Se trataba de averiguar, contrastar y guardar el secreto. Nadie podía enterarse de que el medio había descubierto algo hasta el lanzamiento del número próximo. ¿Ha sustituido la inmediatez a la calidad? Y cuando planteo esta pregunta me refiero a: ¿es más importante ser el primero o ser el mejor? Esta pregunta obliga a muchas reflexiones. Y... ¡cómo no! Tengo prisa. Tengo que publicar. No puedo ser la última. Otro día será.
Queremos comprar en tiempo real, sentir la cuenta atrás y terminar la compra diciendo: "¡Sí, me lo he llevado yo!. Ahí están ebay, theshoppingclub, buyvip y cientos de miles de sitios, paraíso terrenal de los compradores compulsivos, buscadores de gangas o simplemente personas que literalmente no tienen ni tiempo de ir al hipermercado.
Lo confieso, yo misma procuro ir cada vez menos físicamente al "súper". Soy de las que cuando termino de hacer la compra sin hacer cola ante el departamento de charcutería; sin esperar durante x minutos - que se hacen eternos- ante la caja registradora grito para mis adentros: "¡Viva Eroski online!". Y ya ni te cuento cuando ni siquiera tengo que cargar el maletero del coche con decenas de bolsas, pensando en que en cuestión de minutos las voy a tener que descargar de nuevo, herniarme hasta la cocina de mi casa... Me canso sólo de pensarlo.
Y me pregunto, ¿qué subyace bajo tanta alegría ante un acto tan prosaico como el abastecimiento de la despensa del hogar vía Internet? ¡Que he ahorrado tiempo! Sí, señores, el bien más escaso que tenemos en esta sociedad de consumo, de prisas, de acumulación de bienes es algo intangible e inabarcable: el tiempo.
Hoy más que nunca, el tiempo es oro. Si queremos que se nos vea, que se nos lea y se nos conozca; en definitiva, si queremos publicitarnos, el espacio ya no es un problema. La burbuja espacial, esa por la que aparecer en una página de periódico costaba su módulo en oro, ha explotado. En Internet, lo importante ya no es el espacio sino el tiempo.
La dimensión temporal lo inunda todo. El tiempo marca la actividad periodística, publicitaria y empresarial. Es una exigencia en la utilización de las herramientas de Internet. La periodicidad ha desaparecido. Lo importante es el tiempo real.
Ser los primeros en publicar algo (scoop), tener la exclusiva, ha sido siempre una obsesión periodística. Antes de que existiera la comunicación online, los editores debían esperar a la próxima fecha de publicación para lanzar su noticia a la opinión pública. Se trataba de averiguar, contrastar y guardar el secreto. Nadie podía enterarse de que el medio había descubierto algo hasta el lanzamiento del número próximo. ¿Ha sustituido la inmediatez a la calidad? Y cuando planteo esta pregunta me refiero a: ¿es más importante ser el primero o ser el mejor? Esta pregunta obliga a muchas reflexiones. Y... ¡cómo no! Tengo prisa. Tengo que publicar. No puedo ser la última. Otro día será.